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Los periodistas que iban a cubrir en helicóptero la sexta etapa del Dakar, 462 kilómetros entre San Rafael y Mendoza, se quedaron en tierra por una causa mayor. Etienne Lavigne, el director de la carrera, ordenó que todos los efectivos aéreos quedaran liberados para afrontar una nueva misión: recuperar a los más de 40 participantes que a las nueve de la mañana aún estaban varados en la zona de dunas del final del tramo cronometrado del día anterior. Todos ellos tuvieron que pasar la noche allí, dormir un poco, y reponer fuerzas para tratar de tirar para adelante al día siguiente o esperar que la organización les rescatara. "Una vez constatamos que había muchos vehículos que seguían enganchados en el tramo especial a las diez de la noche", explica Virginia Soulaire, adjunta a la dirección deportiva de ASO, la empresa organizadora, "decidimos neutralizar la etapa. La mayoría pasó la noche allí. Cuando eso ocurre, los participantes tienden a reagruparse para dormir juntos. Uno nos llamó y nos dijo: 'Tengo mucho frío, vengan a buscarme que quiero irme a casa".