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Más o menos, eso es lo que me pasa esta última temporada, que no tengo un presente al que agarrarme, nada definido ni temporalmente definitivo, que es lo que ocurre cuando dependes de instancias ajenas, "superiores" y hasta cierto punto arbitrarias para obtener una labor con la que realizarte cada día de la semana. Leo a contactos que o bien tienen su propio negocio, o bien trabajan -menos mal, me alegro por todos ellos- y veo una vida tan sustancialmente diferente de la mía que me da por escribir estas líneas. Soy un hombre fuera del mundo y sin presente, ¿qué será lo próximo? La verdad es que si no tuviera mis mil debilidades y tentaciones casi casi valdría para monje contemplativo, pero tranquilidad, por ahora no contemplo ni oigo ninguna llamada en ese sentido. Campus de la UPV en Lejona Que no tenga presente no implica que no tenga futuro, sólo que hay demasiados a la vista, demasiados sin definir y demasiados para elegir. Y no me gusta tener que elegir entre una variedad excesiiva. Afortunadamente en ese sentido, desgraciadamente en otros, mi escaso nivel de estudios (o de títulos, como prefirais) y de habilidades laborales me corta todos los futuros que tengan que ver ya con la empresa privada (y no, la universidad no me ha llamado para el puesto del año pasado, seguramente porque alguien más avisado habrá dicho "aquí estoy yo" y habrá adelantado posiciones en la bolsa de trabajo dichosa), así que por ahora el futuro más probable es el de la fotografía: vuelta al campus de la UPV, a la Facultad de Ciencias, que cada vez que he subido estos años me ha "brindado" paisajes distintos, y a estudiar Mecánica Cuántica, una hora de clase cada mañana, con no sé cuánto "músculo matemático" perdido, pero la verdad, no hay nada que me apetezca más (ni menos), no tener presente es una indicación de la abulia y la apatía que me dominan últimamente. Un futuro que consta de una vuelta al pasado, a ver si este cobaya de sus propios experimentos y escriba pone de nuevo en marcha la ruedita que fue siempre su presente. M@k, el Buscaimposibles Actualización: la tan deseada llamada se ha producido hace un ratín. Y a veces hay cosas que es mejor no desear. Tengo dos opciones: aceptar una sustitución por baja maternal sólo hasta diciembre, o arriesgarme a esperar que dos personas de Vizcaya que están por delante de mí tengan plaza en Vizcaya o en su defecto no quieran mi puesto anterior en San Sebastián y que después me tengan que llamar para volver al puesto del año pasado. Tengo hasta el lunes para pensar. Horror.